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Dia 3: comienza la accion!

Hoy bien temprano, nos hemos alistado y resuelto los últimos detalles para nuestra partida: dejar las maletas en el hotel a donde regresamos al terminar la aventura, cambiar dolares a pesos chilenos y argentinos y todos los demás detalles de ultimo minuto.

Ya alrededor de las 9:30 am llegamos a la tienda de renta de motos para los preparativos finales y finalmente poder salir a rodar casi 3 mil kilómetros a través de la patagonia.

Luego de un largo procedimiento de papeleo, firmas, verificaciones y chequeos, logramos salir de la tienda a eso de las 11:00 am a sortear del pesado trafico de la ciudad de santiago en vísperas de fin de semana. Entre sudor y desesperación logramos salir de la capital de Chile con rumbo a Uspallata en Argentina.

Llanuras, viñedos, carretera impecable y en el fondo, como una postal de viajero, la cordillera de los andes con sus picos aun nevados en pleno proceso de deshiele preparándose para el verano que en en este hemisferio visita en otra parte de año.

A paso constante, luego de 3 peajes, llegamos a la carretera de caracol que nos lleva hasta el paso fronterizo entre ambas naciones. Aquello fue espectacular, de documental de aventura. Una empinada montaña a la que se accesa por esta carretera que en forma de zig zag te lleva hacia la cumbre nevada en donde con una vista impresionante hacia abajo, nos relajamos en la nieve cual niño en invierno. Entre bolazos de nieve y risas, seguimos nuestro andar hasta el paso fronterizo donde se encuentra el control y aduanas de Argentina.

Fueron necesarias 3-1/2 horas entre linea y procesos, para algunos de nosotros, fue necesario mas tiempo, pues Hungría y Peguero eran victimas de un error en el formulario de salida de las motos que nos entregaran en el lugar del alquiler de las motos, por lo que, como cayo la noche (y eso, que la noche en esta parte del mundo y en esta estación, viene cayendo a las 8:30pm) decidimos que los 6 que estábamos listos,  saliéramos rumbo al hotel, mientras Ruben Loza, coordinador del tour, se encargaba de la solución del problema de los dos restantes.

Con la noche como techo y aproximadamente 80 kms que nos separaban del Hotel en Uspallata, determinados a encontrarnos con el descanso, rodamos privándonos de los paisajes que la noche nos arrebato, pero con la firme convicción de que al día siguiente nuestras pupilas se deleitarían una vez mas con bellezas andinas que Dios y la naturaleza guardaban para nosotros.

Cerramos el día con una rica cena de lomo y papas al estilo argentino y un Malbec de la finca las Moras brindando por un gran día y el reintegro de los compañeros que dejamos atrás y que ya estaban con nosotros.

                           




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